24 oct. 2015

Artículo destacado: Al ritmo de Harlem

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Seguro que cuando piensas en Nueva York te viene a la mente esa imagen de postal con el Puente de Brooklyn de fondo. E incluso la emblemática Estatua de la Libertad o sus interminables rascacielos. Es inevitable, pero, ¿qué significa uno de sus barrios, Harlem, para los amantes de la música? La cuna de varios géneros y subgéneros con distintivo propio, innumerables locales con actuaciones en vivo, e infinitas posibilidades de disfrutar de buena música durante tu estancia. Hoy viajamos a uno de los santuarios del jazz y el lugar en el que la música góspel brilla con luz propia.

Harlem, al norte de Manhattan, es the place to be en cuanto música se refiere. Algunos de los clubes de jazz más importantes se encuentran en este barrio, por lo que no te lo pienses dos veces. Si quieres asistir a un buen concierto de jazz o blues o una misa góspel, pon rumbo a Harlem.

Si hay un sitio en Nueva York en el que puedes encontrar docenas de locales para escuchar buen jazz, ese es el multicultural Harlem. Investigo cuáles son los locales más prestigiosos y uno de los nombres recurrentes en las listas es Minton’s. A pesar de que este mítico club se mantuvo en el candelero durante más de tres décadas, en 1974 tuvo que cerrar sus puertas, para reabrirlas en 2012. Algunos consideran Minton’s el club de jazz que más ha contribuido al género en los Estados Unidos, otros creen que ese apelativo es excesivo. Sea como fuere, los grandes nombres del jazz han tocado aquí. Piensa en Billie Holiday, Ella Fitzgerald y Kenny Clarke. Todos ellos (y muchos más) han tocado aquí. Se dice que el Minton’s fue clave en el desarrollo del bebop, un estilo de jazz caracterizado por su tempo rápido e improvisado. Hoy en día, además de un amplio calendario de conciertos, se puede disfrutar de un buen brunch acompañado de, cómo no, jazz. También puedes pasarte por Bill’s Place, inaugurado durante la época de la Ley Seca en los años 20, y todo un referente en cuanto a speakeasies en Nueva York se refiere. Sólo abre los viernes y los sábados, y las funciones empiezan a las 20:00 y a las 22:00. El ambiente es íntimo y sencillo, pero eso es precisamente lo que hace de Bill’s Place un lugar muy especial.

Domingo por la mañana. Ha llegado el día. No sólo de jazz vive el hombre, y uno de los imprescindibles es ir a una misa góspel en Nueva York en el barrio de Harlem. No es fácil entrar a una iglesia al azar para asistir a una misa y ver un coro góspel, y tiene sentido. Los fieles están allí para cantar sus alabanzas y estar en contacto con su fe, no para recibir visitas. En muchas iglesias de Harlem no se permite la entrada a turistas por lo que es recomendable concertar una visita organizada, así no te llevarás sorpresas desagradables. Al llegar a la iglesia, el ambiente festivo y el trato amable de los asistentes ya prometía. Las voces del coro eran estremecedoras, es una experiencia indescriptible. A duras penas podía quedarme sentado. El ritmo y las voces te envuelven de tal modo que es imposible no sentirse parte de la comunidad, aunque sólo sea por un rato. Harlem merece la pena.


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